Metaevaluación: cuándo, cómo y para qué
Metaevaluación: cuándo, cómo y para qué

     La Evaluación tiene por regla general dos grandes enemigos: el tiempo y la subjetividad. Como se pudo constatar en este interesante taller, es muy difícil que un programa pueda ser evaluado a detalle y que a la vez ese proceso esté exento de errores metodológicos, insuficiencia o subjetividad de las partes implicadas, ya sea de los evaluadores o de los propios evaluados: los primeros por no estar dentro del mundo en el que se desarrolla el programa y los segundos por no tener una perspectiva externa del mismo. De ahí la importancia de la 'Metaevaluación'.  

    En este sentido, Myriam Cardozo, de la Universidad Autónoma Metropolitana, expuso algunas recomendaciones para concluir con éxito este proceso de "evaluar la evaluación". Y una de las más necesarias en este tipo de investigaciones es darle la importancia que merece al trabajo de campo. A veces las instituciones transmiten una información que es necesario verificar. También parece indispensable emitir términos de referencia para cada evaluación. Pero no solo eso. "Hay que adecuarlos al problema concreto del programa a evaluar". Otra de las aristas destacadas por Cardozo para el éxito de la Metaevaluación es "informar siempre sobre la respuesta de las instituciones". 

    Por su parte, Talina Olvera, académica de la Universidad Autónoma de Hidalgo, centró su aportación de la segunda parte del taller en la revisión de ejemplos y casos concretos que ayudaron a los asistentes, en su mayoría representantes de instituciones del sector público de México y América Latina, a entender de forma clara y concisa los secretos para realizar una Metaevaluación correcta y eficaz. Un concepto relativamente joven (1968) que ejerce de termómetro de la veracidad, viabilidad, objetividad y fiabilidad de la información recopilada por la diversidad de instrumentos utilizados por los profesionales de la evaluación. 

 

Comparte esta noticia
Entradas recientes

ANFITRIONES